Canarias, 19 de junio de 2026. Canarias se consolida como un referente emergente en la investigación de enfermedades neurodegenerativas gracias al trabajo desarrollado por Molefy Pharma, compañía biotecnológica con sede en Tenerife que impulsa el desarrollo de AP-2, un candidato terapéutico que podría contribuir a abordar uno de los mecanismos clave implicados en la progresión de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Con motivo del Día Mundial contra la ELA, la comunidad científica, clínica y sociosanitaria se ha reunido en el encuentro “ELA en Canarias: conocer para avanzar. Ciencia, atención y compromiso sociosanitario”, una jornada organizada por Molefy Pharma con la colaboración de ARQUIMEA, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Gobierno de Canarias.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta actualmente a unas 4.500 personas en España, con alrededor de 900 nuevos diagnósticos cada año. En Canarias, se estima que entre 120 y 130 personas conviven actualmente con esta patología, que suele manifestarse principalmente entre los 50 y los 70 años.
Una enfermedad con un enorme impacto humano y sanitario
Durante la jornada, la Dra. Helena Pérez, facultativa especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Canarias (HUC), recordó la necesidad de seguir impulsando la investigación en esta enfermedad.
“La ELA sigue siendo una enfermedad devastadora en la que debemos seguir invirtiendo, ya no solo por la complejidad de su diagnóstico, sino por el grandísimo coste personal, social, sanitario y económico que supone. No debemos olvidar su elevada morbimortalidad, con una supervivencia media de entre 2 y 5 años desde el diagnóstico”.
La especialista destacó además que el conocimiento generado en torno a la ELA puede tener implicaciones más amplias para comprender y abordar otras enfermedades neurodegenerativas.
AP-2: una nueva vía para actuar sobre la progresión de la ELA
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación de los avances científicos en torno a AP-2, un candidato terapéutico surgido de la investigación desarrollada en el CSIC y cuyo desarrollo clínico está siendo impulsado por Molefy Pharma.
La Dra. Ana Martínez, profesora de investigación en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas del CSIC y cofundadora de Molefy Pharma, explicó que la investigación se centra en la proteína TDP-43, una molécula esencial para el funcionamiento celular que aparece alterada en más del 97 % de los pacientes con ELA.
“En el caso de AP-2, hablamos de un candidato terapéutico cuyo enfoque parte de una alteración muy concreta observada en la enfermedad: la disfunción de TDP-43. Nuestro objetivo es actuar sobre esta alteración para favorecer que la proteína recupere su localización y función adecuadas, abordando así uno de los mecanismos implicados en la progresión de la enfermedad”, señaló.
Los resultados obtenidos hasta el momento en modelos preclínicos han mostrado resultados prometedores, permitiendo avanzar hacia una nueva fase de desarrollo centrada en la evaluación de la seguridad del compuesto en humanos.
Investigación para ofrecer nuevas respuestas
La necesidad de desarrollar nuevas alternativas terapéuticas resulta especialmente relevante ante el profundo impacto que la enfermedad tiene sobre pacientes y familias. Según los datos expuestos durante la jornada, el 75 % de las personas con ELA requiere un cuidador, mientras que el 43 % se encuentra en situación de incapacidad permanente.
Para Alfonso de Egaña, CEO de Molefy Pharma, la investigación representa una responsabilidad compartida con quienes conviven diariamente con la enfermedad.
“Para Molefy Pharma, impulsar el desarrollo de AP-2 significa asumir una responsabilidad con las personas que conviven con la ELA y con sus familias. Hablamos de una enfermedad que transforma por completo la vida de quienes la padecen y de su entorno, por lo que nuestro compromiso es trabajar con rigor para que la investigación pueda avanzar hacia nuevas respuestas terapéuticas y aportar esperanza en una enfermedad que hoy sigue sin cura”.
Con iniciativas como este encuentro y con el avance de programas innovadores como AP-2, Canarias refuerza su papel dentro del ecosistema científico y biotecnológico internacional, contribuyendo desde el archipiélago a la búsqueda de nuevas soluciones frente a una de las enfermedades neurodegenerativas más complejas y devastadoras de la actualidad.